Seguridad: homicidios y violencia en las provincias y departamentos
Qué se puede saber con datos oficiales sobre la violencia letal en cada provincia y departamento desde 2000, qué parte del delito no aparece en ninguna estadística y cómo comparar lugares sin caer en trampas.
Qué responde esta página
- ¿Qué provincias tienen más homicidios en relación con su población?
- ¿La violencia aumentó o bajó en los últimos años?
- ¿Mi departamento tiene más o menos homicidios que el resto de la provincia?
- ¿Por qué la sensación de inseguridad no coincide con las estadísticas?
- ¿Cuántos delitos no se denuncian?
Homicidios dolosos
Es el indicador de violencia más comparable entre lugares, porque casi todo homicidio queda registrado; pero en departamentos chicos un solo caso cambia mucho la tasa.
En el total del país, los homicidios dolosos fueron de 3,6 víctimas cada 100.000 habitantes en 2025.
En un año, bajó 7,3 %: de 3,9 víctimas cada 100.000 habitantes en 2024 a 3,6 víctimas cada 100.000 habitantes. En cinco años, bajó 32,2 %: de 5,3 víctimas cada 100.000 habitantes en 2020 a 3,6 víctimas cada 100.000 habitantes.
Es el valor más bajo de toda la serie del país, que empieza en 2000.
En 2025, los valores más altos de homicidios dolosos fueron los de Neuquén (5,7 víctimas cada 100.000 habitantes), Santa Fe (5,6 víctimas cada 100.000 habitantes) y Santa Cruz (4,5 víctimas cada 100.000 habitantes); los más bajos, los de Corrientes (0,9 víctimas cada 100.000 habitantes), San Luis (1,3 víctimas cada 100.000 habitantes) y Catamarca (1,4 víctimas cada 100.000 habitantes).
El valor más alto es 6,2 veces el más bajo.
Frente a 2020, 3 subieron y 21 bajaron. Las mayores subas: Tierra del Fuego (+2,2 víctimas cada 100.000 habitantes), La Rioja (+1,7 víctimas cada 100.000 habitantes) y La Pampa (+0,5 víctimas cada 100.000 habitantes). Las mayores bajas: Tucumán (−6,3 víctimas cada 100.000 habitantes), Santa Fe (−4,9 víctimas cada 100.000 habitantes) y Chaco (−4,5 víctimas cada 100.000 habitantes).
Por región, el promedio más alto es el de Patagonia y el más bajo, el de Cuyo.
Fuente: Ministerio de Seguridad · Sistema Nacional de Información Criminal
Ver datos en tabla
| # | Lugar | Valor |
|---|---|---|
| 1 | Neuquén | 5,7 |
| 2 | Santa Fe | 5,6 |
| 3 | Santa Cruz | 4,5 |
| 4 | Buenos Aires | 4,4 |
| 5 | Chaco | 4,3 |
| 6 | Jujuy | 3,7 |
| 7 | Chubut | 3,5 |
| 8 | Misiones | 3,3 |
| 9 | Mendoza | 3,2 |
| 10 | Río Negro | 3,2 |
| 11 | Salta | 3,2 |
| 12 | Formosa | 3,0 |
| 13 | Tierra del Fuego | 2,7 |
| 14 | La Rioja | 2,7 |
| 15 | Tucumán | 2,7 |
| 16 | CABA | 2,5 |
| 17 | Córdoba | 2,4 |
| 18 | Entre Ríos | 2,3 |
| 19 | Sgo. del Estero | 2,0 |
| 20 | La Pampa | 1,6 |
| 21 | San Juan | 1,4 |
| 22 | Catamarca | 1,4 |
| 23 | San Luis | 1,3 |
| 24 | Corrientes | 0,9 |
| Región | Promedio |
|---|---|
| NOA | 2,6 víctimas cada 100.000 habitantes (promedio simple de 6 provincias) |
| NEA | 2,9 víctimas cada 100.000 habitantes (promedio simple de 4 provincias) |
| Cuyo | 2,0 víctimas cada 100.000 habitantes (promedio simple de 3 provincias) |
| Pampeana | 3,2 víctimas cada 100.000 habitantes (promedio simple de 6 provincias) |
| Patagonia | 3,9 víctimas cada 100.000 habitantes (promedio simple de 5 provincias) |
Fuente: Ministerio de Seguridad · Sistema Nacional de Información Criminal
Ver datos en tabla
| Período | Total país |
|---|---|
| 2025 | 3,6 |
| 2024 | 3,9 |
| 2023 | 4,4 |
| 2022 | 4,2 |
| 2021 | 4,6 |
| 2020 | 5,3 |
| 2019 | 5,1 |
| 2018 | 5,4 |
| 2017 | 5,3 |
| 2016 | 6,0 |
| 2015 | 6,6 |
| 2014 | 7,6 |
| 2013 | 7,5 |
| 2012 | 6,4 |
| 2011 | 6,1 |
| 2010 | 5,8 |
| 2009 | 6,6 |
| 2008 | 5,9 |
| 2007 | 5,4 |
| 2006 | 5,4 |
| 2005 | 5,7 |
| 2004 | 6,1 |
| 2003 | 7,8 |
| 2002 | 9,5 |
| 2001 | 8,5 |
| 2000 | 7,6 |
Qué mide, quién lo mide, qué indica realmente y el dato de cada provincia: homicidios dolosos, ficha completa.
De qué se trata
La seguridad es uno de los temas que más pesan en la agenda pública y uno de los más difíciles de medir. Cuando se discute si “la inseguridad aumentó”, se mezclan al menos tres cosas distintas: cuántos delitos ocurren, cuántos se denuncian y cuánto miedo siente la gente. Cada una se mide con una herramienta diferente, y no siempre se mueven en la misma dirección.
Esta página se apoya en el dato más sólido para comparar lugares: la tasa de homicidios dolosos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), del Ministerio de Seguridad. Tiene escala provincial y departamental y una serie anual desde 2000, así que permite mirar un cuarto de siglo de violencia letal en todo el país. En la página de un municipio, el dato que aparece es el de su departamento.
Alrededor de estos números hay debates que los datos ordenan, pero no cierran. Si la violencia está repartida o se concentra en pocos barrios y ciudades. Qué peso tienen las economías ilegales, la violencia de género o los conflictos entre conocidos. Si los cambios responden a las políticas de cada gestión o a tendencias más largas. Una baja de homicidios puede leerse como resultado de una política, como continuidad de algo que ya venía pasando o como efecto de factores ajenos a la seguridad; una suba, como una falla de la prevención o como un desplazamiento de conflictos de un lugar a otro. Los datos muestran cuándo y dónde cambió la tasa; la causa requiere otro tipo de análisis.
Qué datos hay y qué falta medir
Lo que publicamos:
- Homicidios dolosos: víctimas de homicidio intencional cada 100.000 habitantes, por provincia y departamento, de 2000 a 2025.
Lo que existe pero no está en el sitio: el mismo SNIC registra delitos contra la propiedad (robos y hurtos) y muertes en siniestros viales, con la misma escala territorial. Los robos son mucho más frecuentes que los homicidios y más cercanos a la experiencia cotidiana, pero su registro depende de la denuncia. Las muertes en siniestros viales son muertes violentas no intencionales, que la tasa de homicidios dolosos deja afuera; la Agencia Nacional de Seguridad Vial lleva además su propio registro.
Lo que no se mide bien en ningún lado:
- La cifra negra. Todo delito no denunciado queda fuera de las estadísticas policiales. Para estimarlo hacen falta encuestas de victimización. La referencia nacional que publica el INDEC es la Encuesta Nacional de Victimización 2017, hecha con el Ministerio de Seguridad, con preguntas sobre 2016. Sin otra medición nacional con el mismo diseño, no hay forma oficial de saber si la proporción de delitos no denunciados creció o se achicó desde entonces.
- La percepción de inseguridad, que sólo se capta con encuestas y no tiene una serie oficial por provincia.
- El recorrido judicial. El SNIC registra lo que consta en las actuaciones policiales. Cuántos casos se esclarecen o terminan en condena es otra estadística: las sentencias condenatorias que difunde el INDEC son del total del país, sin una apertura que permita ponerlas al lado de los homicidios de cada provincia.
- El dato por municipio. El SNIC asigna cada hecho a un departamento. Donde el departamento abarca varios municipios, no hay forma oficial de separar qué pasó en cada uno.
Cómo se relacionan estos indicadores
Con un solo indicador del tema publicado, el contexto viene de otros temas del sitio. Sirve para describir un lugar, nunca para explicar por qué tiene más o menos homicidios.
- Con la población. La tasa existe porque se divide por habitantes, y el tamaño del lugar define cuánto se le puede creer a un año suelto. Antes de leer la tasa de un departamento, mirá cuánta gente vive ahí: en uno de pocos miles de habitantes, un solo caso alcanza para ubicarlo entre los primeros del país.
- Con la pobreza y el desempleo. Los estudios sobre violencia letal encuentran asociaciones con la desigualdad, la falta de trabajo y la segregación urbana, pero no una relación mecánica: hay ciudades con mucha pobreza y pocos homicidios, y al revés. Además, las escalas no coinciden. La pobreza y el desempleo se miden en aglomerados urbanos; los homicidios, en departamentos y provincias. Ponerlos lado a lado describe un contexto; no prueba que uno cause el otro.
- Con el empleo público provincial. La seguridad es en buena parte responsabilidad de las provincias: cada una tiene su policía, y sus agentes forman parte de la planta estatal provincial. El tamaño de esa planta no dice si la política de seguridad funciona, pero recuerda que la mayor parte del esfuerzo cotidiano en la materia está en manos provinciales y no nacionales.
Para leer con cuidado
- Comparar provincias es también comparar sistemas de registro. Cada policía carga sus datos con su propio sistema, y algunas provincias suman información de las fiscalías y otras no. El homicidio es el delito menos expuesto a esas diferencias, pero no está libre de ellas: una provincia que empieza a registrar mejor puede mostrar una suba que no es más violencia.
- Los extremos de un ranking suelen ser lugares chicos. Entre departamentos, las tasas más altas y las más bajas de un año casi siempre corresponden a poblaciones pequeñas, donde uno o dos casos deciden la posición. Para comparar, usá promedios de varios años o mirá la cantidad de víctimas.
- Un promedio esconde concentraciones. La tasa de una provincia puede estar empujada por un solo departamento o una sola ciudad grande, mientras el resto del territorio tiene tasas muy distintas. La apertura departamental está para ver eso.
- Las series largas atraviesan muchos cambios. Entre 2000 y hoy cambiaron gobiernos, leyes penales, sistemas policiales y formas de registro. Antes de atribuir una suba o una baja a una gestión, fijate si la tendencia ya venía de antes y si se dio también en provincias vecinas que tuvieron otras políticas.
Preguntas frecuentes
¿Qué provincia tiene los homicidios dolosos más altos?
En 2025, Neuquén (5,7 víctimas cada 100.000 habitantes). El valor más bajo fue el de Corrientes (0,9 víctimas cada 100.000 habitantes).
¿En qué provincias más cambió en los últimos cinco años?
Entre 2020 y 2025, la mayor suba fue la de Tierra del Fuego (+2,2 víctimas cada 100.000 habitantes) y la mayor baja, la de Tucumán (−6,3 víctimas cada 100.000 habitantes).
¿Por qué esta página se centra en los homicidios y no en los robos?
Porque el homicidio es el delito que mejor se puede comparar entre lugares y entre años: casi todos llegan a conocimiento de la policía, haya o no denuncia de la familia. Los robos y los hurtos dependen de cuánta gente denuncia, y eso cambia entre provincias, barrios y épocas. Una suba de robos registrados puede ser más delito o más denuncias, y el dato solo no permite distinguir una cosa de la otra.
¿Qué es la cifra negra del delito?
Es la parte de los delitos que nunca se denuncia y, por lo tanto, no figura en las estadísticas policiales. Suele ser grande en hurtos, robos sin violencia y amenazas, y chica en homicidios. La única forma de estimarla es con encuestas de victimización, que le preguntan directamente a la población si sufrió un delito y si lo denunció.
¿Hay una encuesta nacional de victimización?
El INDEC y el Ministerio de Seguridad de la Nación hicieron la Encuesta Nacional de Victimización entre marzo y mayo de 2017, en las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Preguntó por delitos sufridos en 2016, por denuncias y por percepción de inseguridad, y el INDEC no publicó otra edición desde entonces. Algunas provincias y la Ciudad hicieron encuestas propias, con métodos distintos que no permiten compararlas entre sí.
¿Que una provincia tenga más homicidios significa que es más insegura en general?
No necesariamente. El homicidio es un hecho poco frecuente, con dinámicas propias: peleas entre conocidos, violencia de género, conflictos ligados a mercados ilegales. Una provincia puede tener pocos homicidios y muchos robos, o al revés. Para hablar de inseguridad en general hacen falta también los delitos contra la propiedad y, sobre todo, encuestas de victimización.
¿Por qué la sensación de inseguridad puede subir aunque bajen los homicidios?
Porque la percepción depende de experiencias propias y cercanas, sobre todo de robos y arrebatos, de lo que circula en los medios y en las redes, y de la confianza en la policía. Las encuestas de victimización miden la percepción por separado del delito sufrido justamente porque no siempre se mueven juntos. Una cosa no invalida la otra: son fenómenos distintos.
¿Los datos permiten saber si una política de seguridad funcionó?
Por sí solos, no. Muestran cuándo y dónde cambió la tasa de homicidios, pero no por qué. Para evaluar una política hay que comparar con lugares parecidos que no la aplicaron, mirar si la tendencia ya venía de antes y descartar cambios en la forma de registrar.